Seis Estrategias para Potenciar en los Niños la Inteligencia Emocional

Side view of young mother comforts crying baby girl

Las emociones tiñen todos los aspectos de nuestro día a día. Mejorar la habilidad en su control y gestión nos permitirá afrontar el día de un modo más eficiente. Existen tres pilares básicos en las persona que son la Emoción, el Pensamiento y la Conducta. Es por ello importante profundizar en el conocimiento de estos pilares, para así afrontar con mayor eficiencia los problemas que se puedan presentar a lo largo del día. Y si este conocimiento resulta práctico y beneficioso para los adultos, ¿por qué no iniciar también a los niños en el aprendizaje de la inteligencia emocional?

Pensad por un momento en niños con baja tolerancia a la frustración, niños que no respetan ni los límites ni a sus semejantes, y que se desarrollan fijando este tipo de conductas en su manera habitual de comportarse. Cuando se hiciesen mayores la incapacidad de comprender a los demás les llevaría a sentirse infelices e insatisfechos. Es por ello que la inteligencia emocional proporciona la comprensión necesaria para lograr una buena gestión de las emociones y conseguir que los niños, tanto en el presente como el futuro, logren desenvolverse con soltura en la sociedad.

1. MANEJAR LA IRA

Desde los primeros meses de vida, los bebés ya comienzan a manifestar emociones básicas.

Concrétamente alrededor del 4º mes , comienzan a expresar la rabia.

A medida que crecen es necesario saber canalizar la ira de manera adecuada, expresándola a través del lenguaje u otras formas de conducta, pero evitando la agresividad hacia personas u objetos.

Posteriormente podremos comenzar a razonar más con ellos buscando el momento oportuno, nunca en el momento de rabieta. Cuándo estén tranquilos será un buen momento para hablar con ellos, y podremos incidir en la importancia de hablar y de comunicar los sentimientos, y valorar de qué forma lo podemos expresar.

2. IDENTIFICAR EMOCIONES BÁSICAS

De los dos años en adelante es una buena edad para comenzar a trabajar en el reconocimiento de las emociones básicas: alegría, tristeza, miedo y cólera. Se puede realizar mediante cuentos, canciones o fotografías, y preguntándoles acerca de lo que pasa: “¿qué le pasa a este niño?”,  “¿Por qué crees que el niño está contento?”.

En esta etapa comienzan a interactuar más con otros niños y adultos, por lo que es un momento ideal para favorecer la empatía con los demás, aparte de reconocer sus propias emociones.

3. TRANSMITIR Y PONER NOMBRE A LAS EMOCIONES

De los 5 años en adelante es bueno que los niños ya sepan dar nombre a las emociones, e ir enseñándoles a transmitirlas con naturalidad: “Tengo miedo de que cierres la puerta de la habitación para dormir”,  “ Estoy contento porque mañana vamos al parque”, “estoy enfadado porque me has quitado mi juguete”

4. FOMENTAR LA COMUNICACIÓN Y LA ESCUCHA ACTIVA

Generar un contexto en el que se de valor a las palabras del niño y a sus emociones y aprender a dialogar preguntándoles, dándoles respuestas, razonando y jugando, es imprescindible para su desarrollo y educación.

También es muy importante, aprender a escuchar de forma activa, lo cual va más allá de limitarse a estar en silencio, debemos conseguir que se implique, y esto se puede lograr pidiéndoles un feedback con preguntas como “¿Me has entendido?”, “¿Qué opinas tú de lo que te he dicho?”.

A medida que crezcan habrá que enseñarles a establecer un diálogo democrático para relacionarse con los demás desde el respeto y conseguir llegar a acuerdos, y comprender que habrá situaciones sociales en las que si no cumple con ciertas reglas de convivencia le costará más adaptarse.

5. EMPEZAR A COMPRENDER LAS EMOCIONES SECUNDARIAS

Las principales emociones secundarias principales son el amor, la sorpresa, la vergüenza y la aversión, que se pueden manifestar de múltiples formas. Generalmente no se presentan aisladas, pues suelen ser una combinación de varias emociones.

Hacia los 10 años estas emociones van adquiriendo mayor relevancia, por lo que es importante generar un espacio para poder hablar de ellas, expresarlas y comprenderlas, pues en ocasiones se sentirán confundidos respecto a las mismas por lo que es bueno aclararlas para lograr una mejor gestión.

6. CREAR UN ESPACIO PARA LA EXPRESIÓN DE EMOCIONES

Como ha quedado plasmado en el punto de arriba, es importantísimo proporcionar a los niños la confianza necesaria para que se expresen y compartan sus emociones, tanto en los momentos tristes como en los felices. Tanto en familia, como con sus iguales en el aula, son lugares donde comenzar este entrenamiento y ponerlo en práctica, de esta forma mejorarán su capacidad de comunicación y lo integrarán con más naturalidad en su personalidad.

En definitiva, las emociones pueden educarse. Potenciar el desarrollo emocional mejora el desarrollo cognitivo y la construcción de una personalidad integral, para ser así capaz de afrontar mejor las demandas del entorno, y lograr mayor bienestar personal y social.

Acerca de

Psicólogo especializado en Salud Mental y Terapias Psicológicas. Psicólogo Online. Antonio Bravo

Publicado en Infancia y Adolescencia, Inteligencia Emocional
Un comentario en “Seis Estrategias para Potenciar en los Niños la Inteligencia Emocional
  1. Beatriz dice:

    Interesantísimo artículo y muy recomendable, para la educación de nuestros niños y para la convivencia en general.
    Muchas gracias por compartir toda esa información.

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